HISTORIA DEL CANTÓN MILAGRO

8.- CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, PERIODO DE INTEGRACIÓN.

EN CONSTRUCCIÓN.

ÁREA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

ÁREA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

COCINA DE BRUJO PERIODO DE INTEGRACIÓN, CULTURA MILAGRO-QUEVEDO.

COCINA DE BRUJO PERIODO DE INTEGRACIÓN, CULTURA MILAGRO-QUEVEDO.

VARIEDAD DE HACHAS, CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

VARIEDAD DE HACHAS, CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, PERIODO DE INTEGRACIÓN. 500AD-1500AD.

CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, PERIODO DE INTEGRACIÓN. 500AD-1500AD.

  

 

HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP
HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP
HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP

HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP

HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP

HACHA DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. DABP

CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, 500 AC -1500 DC. DABP

CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, 500 AC -1500 DC. DABP

URNAS FUNERARIAS DE LA  CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, 500 AC -1500 DC. DABP

URNAS FUNERARIAS DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, 500 AC -1500 DC. DABP

 

ORFEBRERÍA EN ORO DE LA  CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

ORFEBRERÍA EN ORO DE LA CULTURA MILAGRO-QUEVEDO. PERIODO DE INTEGRACIÓN.

 

Agradezco la colaboración por parte del Lcdo. Víctor Hugo Vicuña, con respecto a exponer y contribuir con la Historia del cantón Milagro referente a la “CULTURA MILAGRO – QUEVEDO”, y todo lo que exponga tanto en texto como en gráficos, fotos, etc.,  Es de su absoluta responsabilidad.

 

Diego Balarezo Pinos

Paleógrafo – Gestor Cultural

Por: Víctor Hugo Vicuña Piedra

El Milagro de Milagro:

Un recorrido por su historia

Segunda Edición Corregida y Aumentada, año 2007

La Cultura Milagro-Quevedo

Tolas  en la cuenca del Guayas.

Tolas en la cuenca del Guayas.

El que primero estudió la Cultura Milagro-Quevedo en el Litoral, y especialmente en la provincia del Guayas, fue el arqueólogo alemán  Otto Von Buchwald, que le dio el nombre de Las Tolas, por la gran cantidad de montículos de tierra hechos  por el hombre sobre las sepulturas, en donde encontró los elementos de esa Cultura.

Pero fue Emilio Estrada Ycaza, quien años más tarde la denominó Milagro-Quevedo por haber hallado restos representativos de esta Cultura, tanto en las cercanías de Milagro como en las de Quevedo. Su territorio abarcaba todo el sistema fluvial del Guayas con sus dos grandes ríos Daule y Babahoyo y todos los afluentes a ellos; su periodo corresponde al de integración.

Waldemar Espinoza Soriano, a través de estudios y documentos recopilados en su Etnohistoria Ecuatoriana, nos cuenta sobre el reino de los chonos que se desarrolló entre los siglos X al XVI en una vasta área geográfica que constituyen los cantones, parroquias y lugares de: Balzar, Quevedo, Mocache, Palenque, Colimes, Vinces, Guare, Las Ramas, Baba, Pimocha, Babahoyo, Daule, Victoria, Chilintomo, Jujan, Samborondón, Lorenzo de Garaicoa, Yaguachi, Chobo, Milagro, Bucay, Naranjito, San Andrés, Taura, Cone, Jelí, Churute, Jesús María, Naranjal, Balao, Tenguel; más, La Soledad, Chonanas y Colimes al oeste del río Daule y norte de Guayaquil; así como Olmedo, Ayacucho, Junín, Bolívar, Canuto y Chone, al sur de la provincia de Manabí.

Podríamos decir que la Cultura Milagro-Quevedo es la más reciente en el territorio descrito, ya que precede inmediato a la invasión de los españoles.

Desde el punto de vista de la arqueología, a los chonos se los identifica con la cerámica de estilo Milagro-Quevedo, que dominó una amplia región en la cuenca fluvial del Daule y el Guayas.

Las investigaciones realizadas sugieren que los chonos pasaron por dos fases en su desarrollo: el periodo Quevedo y luego el periodo Milagro.

Al más antiguo se lo identifica por su cerámica negativa,  pintada con bandas rojas y en forma de trípode, con aplicaciones plásticas y cobre forjado.

Al periodo Milagro se lo distingue por su cerámica monócrama, hacha-moneda y cobre fundido.

EL REINO DE LOS CHONOS

EL REINO DE LOS CHONOS

Existe otro dato interesante que lo encontramos en las crónicas de Fray Reginaldo de Lizárraga y Alonso de Arce, que dan cuenta de la delimitación del territorio de los chonos, en que se desprende que dicha nación se subdividía en parcialidades, siendo éstas: Mopelitos, Yaguachi (Yaguachi Viejo), Chaduy (Yaguachi Nuevo), Payo (Pedro J. Montero), Belín (Milagro), Baba, Pucheri, Macul (antigua parroquia Las Ramas), Guare, Quilintomo o Chilintomo, Daule, Chonana (Santa Lucía), Rancho o Sauco, Pimocha, Babahoyo, Mayán.

Tola de Piñuelal denominada “La Loma de Oro” que fue escavada por Julio Viteri para el Museo Víctor Emilio Estrada.

Tola de Piñuelal denominada “La Loma de Oro” que fue escavada por Julio Viteri para el Museo Víctor Emilio Estrada.

La Cultura Milagro tiene su característica particular en las tolas funerarias con sepulcros de chimenea y en haber sido la de mayor uso del metal, con que nuestros aborígenes elaboraban sus hachas-monedas, como primitivo sistema de intercambio comercial con otros pueblos de la región.

En la antigua hacienda Rosa María que por muchos años perteneció al Ingenio Valdez, se realizó excavaciones en una tola conocida con el nombre de “La Tola, en la que se encontraron vasijas y figurillas de barro que fueron obsequiadas al Museo Municipal de Guayaquil.

En 1954 mientras realizaban los trabajos de la canalización, fue encontrada una urna funeraria que contenía los restos de un cráneo antiguo.

En 1954 mientras realizaban los trabajos de la canalización, fue encontrada una urna funeraria que contenía los restos de un cráneo antiguo.

Iguales excavaciones se realizaron en los terrenos del Ingenio Valdez, donde se extrajo una tinaja de características similares a la anterior.

Los huancavilcas empleaban estas tinajas en las sepulturas de sus muertos, a los que colocaban en cuclillas, dándoles la misma posición que ocupa el feto en el vientre materno.

Este modo de entierros era practicado por los huancavilcas, que colocaban junto al cadáver los objetos íntimos y apreciados por el difunto.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por los arqueólogos Emilio Estrada Ycaza y Julio Viteri Gamboa se ha determinado que Milagro desde hace más de mil años estuvo conformado por un conglomerado humano, que se distinguió por el trabajo y al mismo tiempo fue una fuente creadora de arte y belleza como así lo demuestran los vestigios arqueológicos encontrados en varios sitios del cantón y la región.

 

Ciudad de los Chimbos

 

Desde el año 500 d.n.e.,  hasta el año 1534 en que llegaron los conquistadores españoles y se asentaron en esta zona, existió la Cultura Milagro-Quevedo o de “Las Tolas”, que en lengua cayapa-colorado, significa “amontonamiento de tierra”.  

Una de sus características es precisamente la tola.

Existe la creencia que tribus de procedencia asiática y de la región amazónica subieron a la región interandina, luego bajaron a la región litoral pasando a Esmeraldas y poblando todo el interior de dicho región hasta la actual provincia de El Oro.

Hachas-monedas, cinceles, cuchillos, agujas, pinzas depilatorias, cascabeles, entre otros objetos encontrados en una tola cerca de Milagro.

Hachas-monedas, cinceles, cuchillos, agujas, pinzas depilatorias, cascabeles, entre otros objetos encontrados en una tola cerca de Milagro.

Fue con los cayapa-colorados, con quien se encontró Orellana; unas tribus se sometieron, otras se retiraron a las selvas y de ellos sólo quedan pocos descendientes en Santo Domingo de los Colorados y en la zona del río Cayapas en Esmeraldas.

Emilio Estrada Ycaza, precisó los elementos que distinguen a cada periodo arqueológico y sus fases. Su primer trabajo fue sobre la cultura Milagro-Quevedo que ya había sido estudiada por otro hombre de ciencia, Otto Von Buchwald entre 1906 y 1928, permitió que Estrada obtenga las conclusiones siguientes:

 

Extensión: Abarcó desde Esmeraldas hasta El Oro por el interior de la región litoral.

Cerámica: Utilizaron el barro para hacer ollas con tres patitas decoradas, ollas en forma de globo, compoteras de base baja, rayadores de yuca, urnas y cilindros que servían de ataúdes. El enterramiento de los cadáveres era característico de esta cultura: sobre la urna en la que estaba el cadáver colocaban dos o más, desfondadas, de modo que parecía una chimenea.

Junto con el difunto enterraban a sus mujeres más queridas y los objetos que usó como sus joyas. Amontonaban tierra y formaban la tola.

 

Metalurgia: Usaron el cobre forjado, plaquetas de oro, hachas, adornos, cuchillos, cascabeles, pinzas, metalófonos. El oro lo usaban para plaqué sobre cobre, copas, narigueras, orejas, figurillas, clavos y láminas para incrustaciones en los dientes. De plata, narigueras; de pirita de hierro, adornos, colgantes, espejos.

 

Vestuario: Hilaban y tejían el algodón. Las telas que usaban los jefes eran entre tejidas con hilos de oro y plata y chaquiras y ornamentos de conchas de colores. Usaban ponchos, faldas, chales, gorros. Como adornos usaban collares de chaquiras con ornamentos de conchas, cuentas de diferentes piedras semipreciosas.

Usaban agujas de cobre para coser los vestidos.

 

Habitaciones: Posiblemente como las actuales de los campesinos del litoral.

 

Lenguaje: El cayapa colorado.

 

Armas: Hachas de piedra, de cobre, rompecabezas de estrella y de anillo afilado. Posiblemente estólicas y lanzas de chontas. Eran guerreros.

 

Industria Lítica: Metales y manos de moler, granos, armas y pequeños figurines y amuletos.

Alimentación: Principalmente maíz y yuca, mucho pescado obtenido con redes y trampas.

 

Arte: Manifestada en las telas, en la decoración de los torteros o fusaiolas, en las cocinas de brujos. Utilizaron admirablemente la combinación de figuras de animales y seres humanos; monos, culebras, lechuzas, murciélagos y pájaros combinados con figuras humanas masculinas y femeninas.

 

El Hombre: Hay que dejar sentado que los aborígenes del interior del litoral, es decir los de la Cultura Milagro-Quevedo eran de un tipo distinto al de la zona de la costa. Los primeros fueron cayapa colorados, cuyos descendientes aún viven en el sector de Santo Domingo de los Colorados y en el noreste de Esmeraldas, en la zona del río Cayapas, tribus que se conservan puras como sus antecesores que no admitieron vasallaje ni mezcla con los españoles y por ello se retiraron poco a poco a las selvas del norte de la región. En cambio los que unieron su sangre cayapa colorada con la española dieron origen al montubio.

Los habitantes de la costa también se conservan puros y son descendientes de los manteños huancavilcas y es de tipo cholo.

La Cultura Milagro-Quevedo, cuyas piezas están guardadas por miles en los centenares de tolas que hay en las zonas de Daule, Vinces, Balzar, Yaguachi, Milagro, Babahoyo, Taura, Naranjal, etc., debe ser investigada más ampliamente y por ello fue que se defendió ese patrimonio cultural, evitando que fueran arrasadas dos grandes tolas intocadas por los conquistadores españoles y por los huaqueros.

Julio Viteri fue el arqueólogo que realizó casi todo el trabajo de campo para el museo Víctor Emilio Estrada, aportando miles de piezas para el estudio que realizara Estrada Icaza, tiene su reconocimiento en la historia por su tenaz defensa de ese complejo arqueológico.

Con respecto a las tolas, Diario El Universo en su edición del miércoles 7 de febrero de 2001, nos trae un reportaje sobre nuevos hallazgos arqueológicos en la zona norte de la Cuenca del Guayas.

Luego de dos años de rescate de las llamadas tolas, el suizo Nicolás Guillaume-Gentil y la ecuatoriana Katherine Ramírez se dieron cuenta de que no eran tumbas, como se pensaba hasta entonces, sino viviendas altas con un sistema sencillo para evitar las inundaciones provocadas, posiblemente por el desbordamiento de los ríos de la cuenca baja del Guayas o por las lluvias.

Los arqueólogos coinciden en que, lo que hacían las tolas, era evitar que el agua ingrese a la vivienda, regándose por las paredes y se desviara hacia fuera. Es decir que la emergencia de construir plataformas sobre las cuales vivir para protegerse de las inundaciones, empezó antes de lo que se pensaba.

 (1) José Vinueza Mazón, Resúmenes de: Geografía e Historia del Ecuador. Waldemar Espinoza Soriano, Etnohistoria Ecuatoriana. Emilio Estrada, Ensayo Preliminar sobre Arqueología del Milagro. Ángel Véliz Mendoza, Nuestros antecesores jíbaros, Ciudad de los Chimbos, El Universo. Nuevos hallazgos arqueológicos, El Universo.

Síntesis biográficas

Otto Von Buchwald Schopfer.-

Otto Von Buchwald Schopfer.

Otto Von Buchwald Schopfer.

Nació en Kladow, capital del ducado soberano de Mecklemburg, el 4 de septiembre de 1843, hijo legítimo del Barón Otto Von Buchwald Von Plessen y de Luisa, nacida condesa Schopfer en el Tirol austriaco.

En 1868 fue ingeniero militar graduado animado por los relatos de Humboldt que traía la revista “Cosmos” viajó al Perú a seguir el curso de las civilizaciones de América del Sur. En 1869 arribó al Cuzco, recorrió sus ruinas, estudió las obras incásicas y aprendió el quechua que hablaba con fluidez.

Desde 1896 colaboró con artículos científicos especialmente filológicos y arqueológicos, en “El Grito del Pueblo Ecuatoriano”, diario guayaquileño de gran circulación.

Entre 1890 y 1910 trabajó de ingeniero y realizó diversas expediciones a las selvas de Esmeraldas y del Amazonas, aprendiendo los dialectos cayapa, colorado, jíbaro y záparo, los comparó y sacó por conclusión que todos ellos pertenecían a la gran familia lingüística “Arawaco-Caribe” y en consecuencia los indios del litoral eran del Amazonas, tesis que había sido anunciada por González Suárez, pero correspondió a Von Buchwald el mérito de su comprobación.

Max Uhle, en su artículo titulado “El desarrollo de la prehistoria ecuatoriana en los primeros cien años de la República” indica que desde 1897 Von Buchwald venía trabajando en la solución de algunos de los problemas de la prehistoria, concretamente en el estudio de la lengua colorado de la costa, para lo cual se sirvió de su amplia experiencia etnológica adquirida con anterioridad en el Perú y de la facilidad natural con que aprendía los dialectos e idiomas, dominándolos con relativa facilidad en poco tiempo.

En 1918 comenzó a colaborar con “Memorias Científicas” en el Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos, fundada en Quito por González Suárez. Ese año aparecieron los siguientes trabajos: “Tiahuanaco y Cuzco”, “Migraciones Sudamericanas”, “Notas acerca de la arqueología en el Guayas”. Carlos Manuel Larrea escribió una nota bibliográfica sobre la Memoria de Von Buchwald, enviada a la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales, con sede en Buenos Aires, sobre las Tolas Ecuatorianas.

En 1919 intervino en la polémica que sostenía en el país Jacinto Jijón y Caamaño y el dean Juan Félix Proaño sobre la existencia del Reino de Quito y la veracidad de la Historia del padre Juan de Velasco. Existe una nutrida correspondencia entre Von Buchwald y Proaño, en la que el primero razona a favor de Velasco. Dichas cartas reposan en la actualidad en la Biblioteca archivo de los padres Jesuitas de Cotocollao y constituyen un tesoro invaluable para el conocimiento de nuestra prehistoria, hablando muy en alto de los conocimientos científicos profundos de Von Buchwald, sobre todo en lingüística.

Von Buchwald, por otra parte no tuvo problemas en exponer su verdad, a pesar de unirle una antigua y profunda amistad con Jijón y Caamaño, de quien era corresponsal en la costa muchísimos años, pero antepuso a todo ello la verdad histórica.

Falleció el 31 de marzo de 1934 a la avanzada edad de 90 años, dejando varias obras inéditas y entre ellas el diccionario colorado-español-alemán.

(2) Tomado del Diccionario Biográfico del Ecuador, Tomo VI, pág. 321, autor Rodolfo Pérez Pimentel. Imprenta de la Universidad de Guayaquil año 1994.   

Emilio Estrada Ycaza.

Emilio Estrada Ycaza.

Emilio Estrada Ycaza.

Nació en Guayaquil el 22 de junio de 1916, hijo legítimo de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, banquero y escritor, y de Isabel Ycaza Martín.

En su juventud acostumbraba salir de casería y en algunas de dichas excursiones, casi sin querer, empezó a fijarse en los pedazos de cerámica que encontraba a su paso y curioso como era, empezó a coleccionarlos, fijándose en las similitudes y diferencias de unos con otros.

Una tarde de 1953 se decidió consultar a un experto y sin perder tiempo concurrió a las oficinas del diario La Nación, donde sabía que trabajaba el profesor Francisco Huerta Rendón, a quien abordó sin ceremonias: “Soy Emilio Estrada y me han dicho que Ud. podría explicarme lo que deseo saber sobre estos objetos”, depositando al mismo tiempo, unos cuantos tiestos y algunos cuchillos y lascas de ovidiana, encontrados por él en sus excursiones.

De tan sencilla manera nació un amistad que con el paso del tiempo se fue tornando grande y fraternal; pues Estrada era un hombre vital que acostumbraba acabar en su totalidad los temas y problemas que atraían su atención y solicitó a Huerta una gran cantidad de bibliografía sobre la prehistoria ecuatoriana, que empezó a adquirir con velocidad increíble merced a su capacidad económica, a su inagotable ansia de saber, pues parecía que un sentimiento premonitorio le hacía ver cercano su fin. Huerta primero y luego también Carlos Cevallos Menéndez le abrieron los ojos sobre el panorama arqueológico.

Entonces la costa del Ecuador era una de las regiones menos conocidas del nuevo mundo, ya que los trabajos aislados que se venían realizando desde de la década de los años 50, solo arrojaban conocimientos fraccionarios sobre el amplio panorama de la prehistoria; sin embargo estrada comenzó a trabajar en el área cercana a Guayaquil y luego fue expandiéndose gradualmente hasta llegar a las provincias adyacentes, acumuló colecciones de centenares de sitios del Litoral con docenas de cortes estratigráficos para poder establecer la secuencia cultural y conforma iba clasificando la cronología de una determinada región pasaba a la siguiente.

Además como sabía perfectamente que era un entusiasta, que sin ninguna ayuda verbalmente técnica nada podría conseguir, en el otoño de 1953 viajó al Smithsonian Institute de Washington, en los Estados Unidos, donde abordó a los esposos Clifford Evans y Betty J. Megger en plan de consulta.

En 1954 Evans y Megger realizaron con Estrada una excavación estratigráfica en Chorrera, a orillas del río Babahoyo, sitio que escogieron por recomendación especial de Francisco Huerta Rendón, quien había descubierto en esa hacienda una Cultura diferenciada de las demás.

Igualmente Huerta, les llevó al sitio de El Tejar, donde había hallado piezas parecidas a las de Chorrera. Evans y Megger descubrieron cientos de tiestos y tanto se interesaron en el asunto que escribieron una “Cronología relativa y absoluta en la Costa del Ecuador” en la revista especializada “American Antiquity” de los Estados Unidos, suministrando un avance de ella a Estrada que publicó el mismo año “Ensayo preliminar sobre la arqueología del Milagro”, en 113 páginas e ilustraciones, conectando a la Cultura Chorrera-El Tejar de Huerta o Milagro-Quevedo por su localización geográfica con Mesoamérica y clarificó las relaciones entre las áreas de alta Cultura en aquella temprana época. Por eso la Municipalidad de Milagro lo designó “Ciudadano Honorario” y premió sus esfuerzos.

El descubridor de la Cultura Chorrera fue Huerta, pero Estrada la estudió en mayor profundidad con el nombre de Milagro-Quevedo, como ya quedó indicado. Investigador incansable de la arqueología, dejó varios trabajos escritos y estudios relacionados con el tema.

Fue Alcalde de Guayaquil entre 1954-1956 y falleció el 19 de noviembre de 1961.

(3) Tomado del Diccionario Biográfico del Ecuador, Tomo 10, pág. 135, autor Rodolfo Pérez Pimentel. Imprenta de la Universidad de Guayaquil año 1994.  

Julio Viteri Gamboa.

JULIO VITERI GAMBOA

JULIO VITERI GAMBOA

Nació en Quito el 8 de enero de 1908, hijo legítimo de Reinaldo Viteri y Mercedes Gamboa.

Por varios años fue corresponsal de nuestra ciudad de Diario El Universo, cuyas notas periodísticas las firmaba bajo el seudónimo de Jurenito.

En 1954 se inició en la arqueología junto al arqueólogo Emilio Estrada Icaza, recibiendo la enseñanza de trabajo de campo de los doctores Clifford Evans y Betty Megger de la división de arqueología del Instituto Smitsoniano de Washington.

A lo largo de su brillante carrera como arqueólogo fue invitado a varios países de América, Japón e Italia, y es así como en el año 1962, en el Instituto de Antropología de México planteó y sostuvo su tesis, sobre la influencia de los pueblos ecuatorianos en ese país azteca.

En Perú, en 1967 fue designado Secretario de Honor del Simposio de Arte Rupestre en Huanuco.

En septiembre de 1968, en terrenos de la Quinta Patricia donde su propietario Vicente Asan Ubilla se hallaba realizando excavaciones para la construcción de una piscina fueron encontrados abundantes fragmentos  de utensilios de barro y fósiles, lo cual atrajo la curiosidad de los trabajadores, que dieron aviso al propietario de la obra, quien ordenó la paralización temporal de los trabajos, a fin de no destruir las piezas arqueológicas y de inmediato comunicó el particular a Julio Viteri Gamboa, quien estudió por varias semanas los vestigios y determinó que éstos podrían tener una antigüedad de 8 mil años antes de nuestra era, que pudieron ser arrastrados por la corriente de ríos subterráneos existentes en el sector.

Lo curioso de esto es que los fragmentos hallados no fueron tolas, ni tenían huellas de haber existido anteriormente ninguna característica propia de la Cultura Milagro.

Además de este lugar, Viteri también realizó trabajos de excavaciones en los siguientes sitios de influencia de Milagro:

a) La Mina, ubicada en terrenos de la hacienda San Miguel.

b) La Conti, en terrenos del cantón Yaguachi, junto a la carretera Durán-Tambo (Km. 23).

c) Jerusalén, terrenos del cantón Yaguachi, de propiedad de Hugo Saltos Argüello, junto a la carretera Durán-Tambo (Km. 22).

d) Buena Fe, terrenos de H. Giler.

e) Carrizal, terrenos del cantón Milagro, de propiedad de Wenceslao Plúas.

f) Churute, terrenos de la parroquia Taura, de propiedad de la Colonia Velasco Ibarra.

g) Piladora Don Antonio en el Km. 1 de Milagro, de propiedad de Pedro Torres Vega.

Sus profundos conocimientos en materia de arqueología, hizo que en septiembre de 1972 fuera invitado a Roma para presidir el  las sesiones del Congreso de Arqueología de Centro y Sudamérica. Ese mismo año representó a Diario El Universo al Simposio de Darwin que se llevó a cabo en la Isla Santa Cruz de Galápagos.

Para 1974 fue designado Miembro de Honor del Instituto Argentino de Antropología Médica y en ese mismo año, el 4 de enero fue nombrado Jefe Político del cantón, en reemplazo de Carlos Garibaldi Magdama.

En 1975 en Ibarra fue nombrado ha pedido del Obispo de esa ciudad, Monseñor Silvio Luis Haro y del ex Canciller de la República, Dr. Jorge Salvador Lara, Primer Presidente Alterno del Congreso de Arqueología del Ecuador.

Su trabajo en Valdivia fue publicado en los Estados Unidos en la revista Selecciones Científica de América Antiquity en la edición de octubre de 1972, y en esta misma fecha se solicitó autorización para pedir su nombramiento de catedrático de Arqueología Teórica y Práctica.

En mayo de 1974 viajó al Cuarto Congreso de Arqueología reunido en la provincia argentina de Mendoza, para luego ser invitado a Buenos Aires a dictar una conferencia.

El 2 de enero de 1979, luego de haber desempeñado el cargo de Curador del Museo Víctor Emilio Estrada, fue nombrado Director del Museo de la Escuela Politécnica del Litoral, que lleva su nombre y del cual fue fundador y mantenedor hasta el año 1985 en que tuvo que abandonar su cargo debido a su delicado estado de salud.

Entre las obras que escribió constan varios trabajos de Arqueología que fueron publicados por varios años en Diario El Universo, “El Libro del Niño milagrero”; “Ni Incas, Ni Mayas, somos Chirijos”; “La Arqueología, el Antiguo Reino de Quito y los Caras”; “Quiénes poblaron el Ecuador Precolombino”; “Influencias de las Culturas Precolombinas del Ecuador en el Noreste Argentino”, entre otros.

Falleció en Milagro el 28 de enero de 1986, dejando un hondo vacío en la cultura de nuestro cantón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8 comentarios »

  1. [...] 8.- CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, PERIODO DE INTEGRACIÓN. mayo, 2010 4 [...]

    Pingback por lOS NÚMEROS DEL 2010 « HISTORIA DEL CANTÓN MILAGRO — 4 enero 2011 @ 11:51 PM | Responder

  2. [...] 8.- CULTURA MILAGRO-QUEVEDO, PERIODO DE INTEGRACIÓN. [...]

    Pingback por CANTÓN MILAGRO, IMAGENES DE AYER Y HOY. « HISTORIA DEL CANTÓN MILAGRO — 11 agosto 2011 @ 2:00 AM | Responder

  3. interesante artículo (Gracias por tu comentario Lili Beth)

    Comentario por Lili Beth — 29 septiembre 2011 @ 3:14 PM | Responder

    • claro yo solo lo uso en deberes Noria

      Comentario por cami — 7 diciembre 2011 @ 4:05 PM | Responder

  4. LOS NORIOS DICEN QUE ES CHEVERE (Gracias Mora).

    Comentario por cami — 12 diciembre 2011 @ 3:19 PM | Responder

  5. Muy instructiva e interesante toda la informacion acerca de la cultura Milagro-Quevedo y con imagenes que dan fe de la existencia de esta cultura.

    Comentario por Magda Viteri — 28 marzo 2013 @ 11:05 PM | Responder

  6. muy concreto me ayudó mucho

    Comentario por karlatuya1996 — 18 junio 2013 @ 10:50 PM | Responder

  7. excelente infoamcion, buen trabajo nda que ver con la basura que se encuentra en la web

    Comentario por Lester — 24 julio 2013 @ 6:58 PM | Responder


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